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sábado, 12 de mayo de 2012

Misterios de la Crucifixión


Pidámosle a cualquiera que nos cuente qué es una crucifixión y nos responderá que es la forma en que murió Jesucristo. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre cómo murió Cristo, o sobre cómo se realizaba este tipo de ejecuciones? Generalmente, una crucifixión se describiría como una forma de muerte lenta y dolorosa en la que al prisionero le clavaban los pies a un poste vertical y las manos a otro horizontal, que a su vez iba adosado al vertical, formando, así, una cruz.

¿De dónde surge el símbolo?

La gente sabe qué es una crucifixión, ya que tienen miles de representaciones artísticas como muestra. Pero un nuevo estudio del teólogo sueco Gunnar Samuelsson echa todo por tierra. Ha pasado años leyendo todos los antiguos textos que hacen alguna mención sobre el tema desde el 800 a. C. hasta el primer siglo de nuestra era, y ha descubierto que es todo tan ambiguo que ni sabemos la forma en que murió Cristo, ni tampoco cómo era el método de la crucifixión.

Según el investigador, la idea que tenemos de esta ejecución no está basada en los textos antiguos, sino en una tradición muy posterior de la Iglesia Cristiana y en las representaciones artísticas de varios siglos después de la muerte de Jesús. Ni en los Evangelios podemos encontrar una descripción clara. El símbolo que define al Cristianismo, la cruz que recuerda el sacrificio que hizo Jesús por la Humanidad, se empezó a utilizar en los templos hacia el siglo V.

Pero como descubrió Gunnar Samuelsson, investigador de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, existe un problema con las palabras. Pensamos en castellano, pero cuando hablamos de cruz y crucifixión tenemos que recordar que hace 2.000 años se las llamaba de otra forma en latín, arameo y griego.

“Si uno busca textos que describan el acto de clavar personas a una cruz, no va a encontrar nada aparte de los Evangelios”, dice Samuelsson. Y hay que recordar que los Evangelios fueron puestos por escrito siglos después de la muerte de Cristo.

Samuelsson ha escrito una tesis que se adentra en los aspectos filológicos de cómo los textos antiguos griegos, romanos y hebreos, incluyendo el Nuevo Testamento, representaban este tipo de ejecución. Ha descubierto que la terminología usada es tan variada que no se puede siquiera estar seguro de cómo era la crucifixión. Solo se puede ver una asociación a verbos que vagamente refieren un tipo de tortura por suspensión y sustantivos que se refieren a las herramientas usadas en ese tipo de tortura.

Samuelsson afirma que la mayoría de las fuentes que se solían citar para dar pruebas de cómo era la crucifixión en el mundo antiguo deben ser rechazadas. Según el investigador, la sobreinterpretación y la imaginación han afligido a quienes se han ocupado de los términos de la crucifixión y con lo que le sucedió a Jesús en el Calvario.

¿Cómo falleció cristo?

Las fuentes por las que conocemos lo que le sucedió a Cristo en sus últimos días son los Evangelios. Pero no podemos tomar estos escritos como cuatro biografías fiables, sino como relatos filosóficos y religiosos, redactados a tal fin y no con ansias de hacer historia. Los especialistas han notado que tres de ellos, los llamados Evangelios Sinópticos, son muy parecidos entre sí, mientras que el cuarto es bastante diferente.

Cabe aclarar que los Evangelios son textos literarios con 1.900 años de antigüedad, y han llegado hasta nosotros tras numerosas modificaciones. Primero circularon como relatos orales, y se escribieron décadas después. Recordemos también que había que copiarlos a mano, y no siempre se hacían copias realmente fieles al texto original, mucho menos si había que traducirlos a otra lengua.

Así, el Evangelio más antiguo es el de Marcos, según creen los expertos en la materia, ya que los otros dos sinópticos, los de Mateo y Lucas, se basan principalmente en lo descrito por este. Se cree que este Evangelio fue escrito después del año 70 de nuestra era, ya que hace referencia a la destrucción del Templo de Jerusalén, que ocurrió en ese año. Pero Marcos pudo haberlo redactado antes, según el historiador Paul Johnson, y algún copista posterior quizá agregó por cuenta propia la destrucción del templo. Así, podemos hacer un resumen de cómo murió Jesús según los Evangelios.

Poncio Pilato condenó a Jesús a la crucifixión, pero antes se dice que fue azotado y coronado con espinas. Jesús estaba tan debilitado por los tormentos recibidos que un hombre llamado Simón tuvo que ayudarle a cargar el staurós hasta el lugar de ejecución: el monte Calvario, en las afueras de Jerusalén. Nada se dice de cómo le crucificaron; sólo se entiende que está en alto y colgando. Murió allí, y antes del anochecer los legionarios romanos lo remataron con una lanzada al costado, para asegurarse de que estaba muerto.

Palabras para crucificar

El investigador sueco Gunnar Samuelsson no tiene dudas de que Cristo falleció en el monte Calvario; de lo que sí duda es de la forma en que lo hizo, por lo engañosas que pueden ser las palabras, y más cuando estamos hablando de palabras de hace 2.000 años. “Cuando los Evangelios se refieren a la muerte de Jesús”, nos cuenta Samuelsson, “solo dicen que fue forzado a cargar el staurós hasta el Calvario”. La mayoría de los investigadores han interpretado ese sustantivo, staurós, como cruz, y el verbo derivado de él, anastauroun, como crucifixión.

Pero Samuelsson ha leído y comparado todas las fuentes históricas que hacen mención de estas palabras, de épocas entre el 800 a. C. y el primer siglo d. C. Lo que descubrió el investigador es que esas palabras no tenían un único significado, sino varios.

“Staurós es un término utilizado para describir una gran variedad de postes y aparatos de ejecución”, cuenta el investigador. Por eso mismo, él cree que no existe ninguna seguridad de cómo era el artefacto utilizado en la ejecución de Cristo. “El descrito en los Evangelios podría ser una pica, un simple tronco de árbol o algo totalmente diferente”. La ejecución por crucifixión, tal y como la conocemos hoy, casi no existe referenciada en las fuentes históricas antiguas, ya que Samuelsson dio con apenas tres ejemplos. Y el acto de clavar a un prisionero a algo sólo aparece en los Evangelios. Incluso un autor de la época de Cristo, el judío Flavio Josefo (descendiente de una familia de fariseos), contaba que cuando se mandaba ejecutar a un prisionero por alta traición, se le daba vía libre a la imaginación de los legionarios romanos. Imaginación que solía tener matices sádicos, todo hay que decirlo.

Si se quiere tener claro cómo murió Cristo, uno puede elegir quedarse con la descripción de los Evangelios o escoger entre las diversas representaciones artísticas. Pero la duda sobre lo que realmente sucedió permanece.

- Fuente: www.quo.es

jueves, 19 de abril de 2012

Templarios, Francmasones y Rosacruces. Relación con el Sufismo

Existe una supuesta relación entre la Francmasonería y los Templarios, ya que esta institución se inspiró, según algunas fuentes masónicas, en órdenes templarias de antiguos caballeros, como fue concretamente la Orden del Temple. Pero, los Templarios se inspiraron a su vez en sectas iniciáticas islámicas de carácter esotérico. Hay que recordar en este punto, que la mayor parte de los alquimistas europeos, por no decir todos, pertenecían a alguna orden francmasónica o rosacruz.

Aún en nuestros días, a los occidentales nos cuesta mucho admitir que la mayor parte del conocimiento, especialmente el esotérico, nos llegó a través de contactos con el Islam.

La Masonería siempre ha estado vinculada directamente con el Templo de Salomón, de donde viene el término «Arte Real», aunque otra importante vinculación se centra en la herencia de la Orden del Temple, ya que se consideró un francmasón ilustre a Joseph de Maistres, cabeza de dicha orden.

En cuanto a la vinculación de la Masonería con los Rosacruces, existe una leyenda que habla de un viaje de Christian Rosenkreuz, el supuesto fundador de la Orden Rosacruz, a Damasco, Egipto y Fez; en la que se encuentran importantes connotaciones con la orden derviche de Abdul-Qadil el Jilani, cuyo fundador es conocido con el nombre de «Rosa de Bagdad», y donde los sufíes utilizan el término war para designar la rosa y «SLB» para dar significado a la cruz.

La leyenda de Rosenkreuz no es lo suficientemente fiable para incidir en ella como tema de referencia, pero si lo es Manú, nacido cerca de Bagdad en el año 214 d.C., sabio iraquí introducido en una secta mística y autor de varios libros en los que encontramos enseñanzas de un dualismo gnóstico y cosmológico. En sus obras habla de iniciados y de unos «elegidos iluminados»; también llamaba a Jesús «el Hijo de la Viuda», palabras de las que mas tarde se apoderaría la Francmasonería.

Sir Richard Burton, traductor de Las Mil y Una Noches, masón y sufí, es quien afirma que «[...] el sufismo es el pariente oriental de la Francmasonería»; y Robert Graves, autor de Yo Claudio, entre otras obras; detalla que «los sufíes forman una antigua Masonería espiritual cuyos orígenes nunca han podido ser averiguados ni datados.» Para Robert Graves la Masonería tuvo como origen una sociedad sufí, y fue introducida en Escocia bajo el disfraz de un gremio de artesanos a principios del siglo XIV, gracias sin duda a los Caballeros Templarios. Para los sufíes contemporáneos, los masones tomaron su nombre y esquema de la organización de la Orden Babawin o Constructores, cuyo Gran Maestro fue Hassan al Bana, en el siglo XVI en Egipto. Ya Bernard Springett --en Sectas Secretas en Siria, citando Una Historia Abreviada de los Assessinos, de Ameer Alí--, explica que «[...] los diferentes grados adoptados en la logia La Morada de la Sabiduría, en El Cairo, forman un registro de muchísimo valor en la Francmasonería. De hecho, la logia en El Cairo se convirtió en un modelo de todas las logias creadas posteriormente en la cristiandad.»

Robert Graves advierte que existe entre los masones cierta tradición relativa a un origen artesano y sarraceno, y Haydn cita a los historiadores masónicos indicando: «Se dice que arquitectos de la costa africana, de religión mahometana, lo llevaron a España hacia el siglo IX.»

Idries Shah Sayed explica que los tres instrumentos de trabajo de los masones, son tres posiciones para la oración. «Buiz» o «Boaz» y «Salomón», honrados por los masones como constructores del Templo de Salomón, no fueron súbditos israelitas, sino arquitectos sufíes de Abdel-Malik.

- Fuente: El Libro Negro del Islam, por Marcel Hassin

martes, 20 de marzo de 2012

La Resurrección según los Evangelios

Los relatos de la Resurrección y de ciertas visiones del Jesús resucitado después de la Pascua difieren grandemente en los cuatro Evangelios y están plagados de personajes misteriosos y se debe, posiblemente, a las diferentes tradiciones orales y/o a intereses específicos.

La realidad es que ni los evangelistas, ni Pablo, ni ningún otro autor del Nuevo Testamento mencionan el hecho de que la tumba donde se supone que José de Arimatea había enterrado a Jesús, estaba vacía.

Jesús resucitado
En el Evangelio de Marcos, con la finalidad de ungir el cuerpo de Jesús, fueron María Magdalena, María la madre de Santiago y una mujer llamada Salomé. Al llegar, encontraron a un hombre jóven sentado en la tumba vacía quien les anuncia que Jesús se ha levantado y que lo verán en Galilea. ¿Quién es este hombre que ya no aparece más en el Nuevo Testamento?

El Evangelio de Mateo difiere, pues según su relato, solo María Magdalena y María la madre de Santiago, acuden a la tumba a ungir el cuerpo de Jesús. Entonces, se produce un terremoto, un ángel corre la piedra y se sienta en la tumba, que está vacía, y anuncia a las mujeres un mensaje similar al que explica Marcos. Sin embargo, no hay constancia de ningún terremoto en aquellos días, por lo que el ángel podría interpretarse más bien como un recurso literario.

En el Evangelio de Lucas, van a ungir el cuerpo María Magdalena, María la madre de Santiago, una mujer llamada Juana y otras mujeres no identificadas. Cuando llegan, la piedra del sepulcro está corrida y hay dos hombres en el interior, que les anuncian que Jesús se ha ido. ¿Quiénes son estos hombres? ¿Quién es esta mujer llamada Juana? ¿Quiénes son las otra mujeres?

Finalmente, está la versión del Evangelio de Juan, en la que la única persona que acude al sepulcro de Jesús es María Magdalena, quien descubre que han movido la piedra y se lo cuenta a Pedro y a otros discípulos, diciéndoles que se han llevado el cuerpo. Ellos irán a comprobarlo. Posteriormente, un hombre le anuncia a María Magdalena que Jesús ha resucitado. ¿Quién era este hombre?

Como se puede apreciar, un velo de misterio se cierne sobre las cuatro versiones distintas de la Resurrección; aunque todas coinciden en colocar a María Magdalena en el «lugar de los hechos».

sábado, 18 de febrero de 2012

Reivindicando a María Magdalena

María Magdalena, o como sería mas propio llamarla, María de Magdala, es uno de los personajes bíblicos mas controvertidos en la actualidad. El apelativo de "Magdalena" se cree que proviene del hecho de que María era oriunda del pueblo de Magdala, un paraje de la antigua Palestina. Se la menciona sorprendentemente poco en el en Nuevo Testamento, y sus apariciones pueden situarse en cuatro momentos definidos: como parte del séquito de un viaje, en la Crucifixión, en el entierro de Cristo y como testigo de la Resurrección. Sin embargo, hay algo que sí se puede decir con toda seguridad: la creencia largamente sostenida de que María Magdalena era una prostituta arrepentida es falsa. En el siglo VI, el papa Gregorio I hizo una solemne proclamación de que María Magdalena era una pecadora, una prostituta arrepentida, pero en realidad estaba mezclando a tres mujeres diferentes, además de interpretar erróneamente el Evangelio según San Lucas. Desde luego, la Iglesia Católica no ayudó a corregir esta situación, ya que, hasta 1969, fecha en que el Vaticano emitió una tímida retractación, no se dejó de sostener que María era una mujer descarriada.

En los Evangelios Canónicos se puede ver que María Magdalena juega un papel muy similar a un discípulo. Se encuentra al lado de Jesús en tres de sus momentos claves: lo observa mientras es crucificado, ayuda en Su entierro y es la primera persona que se encuentra con Cristo resucitado. Estos hechos la hacen importante, como mínimo, en el plano simbólico y pueden explicar el hecho que Pedro sea tan despectivo con ella, por lo que podríamos considerar "celos profesionales".