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domingo, 2 de diciembre de 2012

La Geometría Sagrada

La Geometría Sagrada es una expresión planteada en el esoterismo y el gnosticismo, basada en el hecho de que existen relaciones relevantes entre la geometría, las matemáticas y la realidad.

En todo diseño se tienen en cuenta cuatro componentes: lo conceptual, lo visual, lo relacional y lo práctico; siendo elementos conceptuales aquellos que no son visibles, como el punto, la línea, el plano y el volumen. Cuando los elementos conceptuales se hacen visibles, adquieren forma. La palabra «forma» se confunde con «figura». No obstante, una forma tridimensional puede tener múltiples figuras bidimensionales, cuando se la ve sobre una superficie lisa. La forma es entonces la apariencia visual total de un diseño y se identifica por su figura, tamaño, color y textura.

La Geometría Descriptiva ha sido la encargada de la representación gráfica en superficies bidimensionales y de resolver los problemas del espacio en los que intervienen puntos, líneas y planos. Mediante proyecciones, traslada los puntos de una figura a una superficie.

Para Platón, hay cinco sólidos tridimensionales de aristas, ángulos y caras iguales; tales sólidos platónicos son el tetraedro, el cubo, el octaedro, el icosaedro y el dodecaedro. Esta exposición la hace en su diálogo el Timeo, en el que plantea que de la quinta combinación, (dodecaedro) Dios se sirvió para trazar el plano del Universo.

Dodecaedro
Para Blavatsky la geometría es la quinta llave que permite interpretar la vida, las cuatro primeras son: la fisiológica, la psicológica, la astrológica y la metafísica, la sexta es la simbólica y la séptima la matemática.

Desde la fisiología, la aplicación de la Geometría se puede encontrar en el Hombre de Vitruvio propuesto por Leonardo da Vinci. Para Fritjof Capra los tres criterios clave para la vida y sus teorías subyacentes son: el patrón de organización, como configuración de relaciones (forma, orden y cualidad) que determina las características esenciales del sistema; la estructura o la corporeización física (substancia, materia, cantidad) del patrón de organización del sistema y el proceso vital como actividad involucrada en la continua corporeización física.

Desde la metafísica el símbolo más representativo es el Cubo de Metatrón, ya que contiene la réplica tridimensional de cuatro de los cinco sólidos platónicos, a los que Pitágoras llamaba sólidos perfectos. En las Escuelas de Egipto, a estas cinco formas, más la esfera se les consideraba originarias de los cinco elementos primordiales: tierra, fuego, aire, agua y éter.

Teniendo en cuenta la Geometría, la vida se inicia como un óvulo o esfera, pasa a convertirse en un tetraedro, después en una estrella tetraédrica y posteriormente en un cubo, a continuación en una nueva esfera y termina en un corpúsculo tubular.

De acuerdo con la semiótica, un símbolo es la representación de una idea. Para Djwhal Khul la representación del punto, la línea, el triángulo, el cuadrado, la cruz, el pentágono y el círculo, significa el reconocimiento de un vínculo con el conocimiento que ha determinado el desarrollo hasta la fecha. Plantea que en todas las razas hay siete formas análogas y actualmente son veintiuno los símbolos básicos que en forma geométrica encierran los conceptos de la civilización.

La esfera giratoria de materia puede ser representada empleando los mismos símbolos generales cósmicos que se utilizan para representar la evolución: el círculo representa el límite de la materia indiferenciada, la circunferencia con un punto en el centro representa la producción de calor en el corazón de la materia como un punto de fuego, la división del círculo en dos partes, marca la rotación activa y la iniciación del movimiento del átomo de la materia, la división del círculo en cuatro partes representa la cruz de brazos iguales del espíritu santo, personificación de la materia inteligente activa; como símbolo astrológico representa el planeta Tierra y la esvástica representa el fuego que se extiende de la periferia al centro en cuatro direcciones, que circula e irradia gradualmente alrededor de toda ella.

Leonardo Fibonacci fue el matemático que descubrió determinado orden en el crecimiento de las plantas. La secuencia es 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233... Si se divide un término de esta secuencia por el anterior, repitiendo el proceso el número se va acercando a 1,6180339 (89/55), coincidiendo con el Número Áureo definido por Euclides. La causa de este modelo secuencial se encuentra en la espiral media dorada que gira sin principio ni fin.

En matemáticas, Rosa Polar es el nombre que recibe cualquier miembro de una familia de curvas de ecuación  por asemejarse a una flor de pétalos. Esta familia, también conocida como rhodoneas (del griego rhodon, rosa), fue estudiada por el matemático Luigi Guido Grandi, en torno al 1.725, en su libro «Flores Geometrici».

Fue el matemático francés Benoit Mandelbrot, quien acuñó el término Fractal para describir la geometría de una gran variedad de fenómenos naturales irregulares. La trama de la vida sería una estructura base de la conciencia, que distribuye cada totalidad como fractales de la estructura base. La matriz, por ende, tiende a ser una estructura de luz que engloba todo acondicionamiento de conciencia para ser esta estructura. En la psicología arquetípica, se le conoce a este patrón de luz como Mandala.

Fuente: Wikipedia. La enciclopedia libre

viernes, 24 de febrero de 2012

Descifrando La Última Cena


La Última Cena, el célebre y muy conocido cuadro de Leonardo de Vinci, es considerada por muchos historiadores y expertos en arte como la mejor obra pictórica del mundo. Incluso en la época de Leonardo, esta fue considerada su obra más famosa. El mural, que fue realizado entre los años de 1.495 y 1.497, comenzó a deteriorarse en menos de veinte años, según consta en documentos de la época. Mide unos cuatro por ocho metros y está pintada sobre una gruesa capa de temple al huevo sobre yeso seco. Debajo de la capa principal de pintura subyace un esquemático bosquejo compositivo, esbozado en un color rojizo, de una manera que anticipa su habitual uso de cartones como herramienta preparatoria.

La Última Cena de Leonardo da Vinci
Se cree que la obra fue un encargo de Ludovico Sforza, duque de Milán, en cuya corte encontraría la fama Leonardo, y no de los monjes de Santa Maria delle Grazie, como suponen algunas crónicas. El motivo del cuadro es el momento en el que Jesús acaba de anunciar que uno de sus discípulos lo traicionará, según afirma Pacioli en el tercer capítulo de su libro De Divina Proportione. Para captar las expresiones más verosímiles, Leonardo estudió las poses, las expresiones faciales y las fisionomías de muchos de sus contemporáneos, que después incorporó al cuadro.

Las identidades de cada uno de los apóstoles es un tema muy discutido, pero, según las inscripciones que hay en una reproducción de la obra que se guarda en Lugano, son, de izquierda a derecha: Bartolomé, Santiago el Menor, Andrés, Judas, Pedro, Juan, Tomás, Santiago el Mayor, Felipe, Mateo, Judas Tadeo y Simón el Cananeo. Muchos historiadores del arte creen que la composición puede considerarse una interpretación iconográfica de la Eucaristía, dado que Jesús está señalando con las dos manos al pan y al vino que hay sobre la mesa. Otros dicen que solo está reflejado el anuncio de la traición. Sin embargo, en lo que sí coinciden la mayoría de los historiadores del arte es en que la mejor posición para ver la obra es a unos cuatro metros sobre el nivel del suelo y entre unos siete y nueve metros de distancia. 

La última cena es única entre todas las obras que reflejan esta escena: en ella los apóstoles muestran un sorprendente despliegue de emociones y reacciones ante la noticia de que uno de ellos traicionará a su maestro. Ninguna otra representación pictórica de La Ultima Cena se acerca este tipo de detalle y composición.

En su libro La Revelación Templaria, Clive Prince y Lynn Picknett afirman que hay varios elementos en la estructura de la obra que requieren más estudio y que revelan un simbolismo codificado. Por ejemplo, creen que la figura a la derecha de Jesús (a la izquierda para el observador), no es en realidad Juan, sino una figura femenina. En contraste con Jesús, viste un ropaje colorido y se inclina en la dirección opuesta a la figura central de aquel, con lo que el espacio entre ellos forma una «V» y sus cuerpos, una «M». En segundo lugar, cercana a la figura de Pedro, parece haber una mano que sujeta un cuchillo y que no pertenece a cuerpo alguno. Prince y Picknett afirman que esta mano no puede corresponderle a ninguna otra figura del cuadro.

En tercer lugar, justo a la izquierda de Jesús (a la derecha para quien observa el cuadro), Tomás se enfrenta a él con el gesto de un dedo alzado o, como lo llaman los autores, con el «gesto de Juan». Y, finalmente, se dice que Judas Tadeo que da la espalda a Jesús es, en realidad, un autorretrato de Leonardo. En muchas de las obras de Leonardo que implican a Jesús o a la Sagrada Familia, se da el tema recurrente de que al menos una figura da la espalda al motivo central, tal es el caso, por ejemplo, de La Adoración de los Magos.

Si nos fijamos detenidamente en la obra, podemos ver que el personaje a la derecha de Jesús (a la izquierda para el observador) tiene efectivamente rasgos femeninos o afeminados. Prince y Picknett incluso dicen que los pliegues de la túnica de la figura revelan el contorno de pechos femeninos. Sin duda, Leonardo no era reacio a otorgarle atributos y rasgos femeninos a varias de las figuras masculinas que pintó. Por ejemplo, al estudiar de cerca su famoso cuadro de Juan el Bautista vemos que el personaje tiene un conjunto de rasgos casi hermafroditas y una piel pálida sin vello. ¿Y qué hay del hecho de que en La última cena Jesús y la figura de Juan o la figura femenina parezcan reclinarse en direcciones opuestas y, por tanto, formar una «V» en el espacio entre ellos y una «M» con la línea de sus cuerpos? Prince y Picknett alegan que esta inusual alineación de las figuras, unida a los rasgos femeninos de «Juan», muestra que esta figura representa, en realidad, a la misma María Magdalena, dado que la «V» es el símbolo de la Divinidad Femenina y la «M» corresponde a Marta y a Magdalena.

¿De quién es la mano que puede verse en el lado izquierdo de la mesa, cerca de la figura de Pedro? ¿Por qué está sujetando un puñal o un cuchillo de una forma tan amenazadora? Otra característica extraña es que la mano izquierda de Pedro parece estar cortando el cuello de la figura femenina con gesto conminatorio.  ¿Qué estaba intentando decirnos aquí Leonardo sobre Pedro? Si miramos más de cerca, y vemos el cuadro parcelado en detalles, parece obvio que la mano y el cuchillo en cuestión pertenecen a Pedro, que tiene la mano derecha girada y apoyada sobre el costado, si bien de una forma un tanto extraña y antinatural. En cuanto a su mano izquierda, que parece estar cortando el cuello de la figura de Juan (o de María Magdalena), otra interpretación posible es que Pedro sencillamente apoya la mano sobre su hombro. Parece que el debate continuará todavía algún tiempo.

Respecto a Tomás, situado justo a la izquierda de Jesús (a la derecha, según se mira), es cierto que tiene alzado el dedo índice de su mano izquierda de una forma aparentemente amenazadora. Este «gesto de Juan», tal como lo llaman Prince y Picknett, puede apreciarse en gran cantidad de obras de Leonardo y también de otros pintores de la época. Este gesto se dice que representa una corriente subterránea de conocimiento y sabiduría, que tiene su sistema de creencias basado en la idea de que Juan el Bautista jugó un papel mucho más importante de lo que, por regla general, establecen los Evangelios Canónicos. 

- Fuente: Diccionario del Código da Vinci por Iker Jiménez

jueves, 23 de febrero de 2012

El Hombre de Vitruvio

El Hombre de Vitruvio es un famoso dibujo acompañado de notas anatómicas de Leonardo da Vinci, elaborado alrededor del año 1.492. Representa una figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscrita en un círculo y un cuadrado. También se conoce como el Canon de las Proporciones Humanas.

El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci
En El Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci presenta una visión del hombre como centro del Universo, al quedar inscrito en un círculo y un cuadrado. El cuadrado es la base de lo clásico: el módulo del cuadrado se emplea en toda la arquitectura clásica, el uso del ángulo de 90º y la simetría son las bases grecolatinas de la arquitectura. En él se realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del cuerpo humano, el canon clásico o ideal de belleza.

Leonardo se inspiró en los estudios del arquitecto Vitruvio (Marcus Vitruvius Pollio) arquitecto romano del siglo I a.c. a quien Julio Cesar encarga la construcción de máquinas de guerra. Su único libro existente, De Architectura, consta de diez capítulos en los cuales trata distintos aspectos de la planificación, ingeniería y arquitectura de la ciudad romana, pero también una sección acerca de las proporciones humanas. 

La traducción completa del texto que acompaña al Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci, que en realidad es una traducción de las palabras de Vitrubio (pues el dibujo de Leonardo fue originalmente una ilustración para un libro sobre las obras de Vitrubio) es la siguiente:

Vitrubio el arquitecto, dice en su obra sobre arquitectura que la naturaleza distribuye las medidas del cuerpo humano como sigue: que 4 dedos hacen 1 palma, y 4 palmas hacen 1 pie, 6 palmas hacen 1 codo, 4 codos hacen la altura del hombre. Y 4 codos hacen 1 paso, y que 24 palmas hacen un hombre; y estas medidas son las que él usaba en sus edilicios. Si separas la piernas lo suficiente como para que tu altura disminuya 1/14 y estiras y subes los hombros hasta que los dedos  estén al nivel del borde superior de tu cabeza, has de saber que el centro geométrico de tus extremidades separadas estará situado en tu ombligo y que el espacio entre las piernas será un triángulo equilátero. La longitud de los brazos extendidos de un hombre es igual a su altura. Desde el nacimiento del pelo hasta la punta de la barbilla es la décima parte de la altura de un hombre; desde la punta de la barbilla a la parte superior de la cabeza es un octavo de su estatura; desde la parte superior del pecho al extremo de su cabeza será un sexto de un hombre. Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte del hombre completo. Desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte del hombre. La anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte de un hombre. Desde el codo a la punta de la mano será la quinta parte del hombre; y desde el codo al ángulo de la axila será la octava parte del hombre. La mano completa será la décima parte del hombre; el comienzo de los genitales marca la mitad del hombre. El pie es la séptima parte del hombre. Desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte del hombre. Desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la cuarta parte del hombre. La distancia desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma, y, como la oreja, una tercera parte del rostro». 

 En  El Hombre de Vitrubio, Leonardo trataba de vincular la arquitectura y el cuerpo humano, un aspecto de su interpretación de la naturaleza y del lugar de la humanidad en el "plan global de las cosas". En este dibujo representa las proporciones que podían establecerse en el cuerpo humano (por ejemplo, la proporción áurea). Para Leonardo, el hombre era el modelo del universo y lo más importante era vincular lo que descubría en el interior del cuerpo humano con lo que observaba en la naturaleza.

viernes, 17 de febrero de 2012

Los enigmas de "La Gioconda" de Leonardo da Vinci

Antes de Leonardo da Vinci, los retratos fieles muestran contornos definidos, claros. La fuerza de este, sin embargo, radica en su vaguedad, sus contornos borrosos e indefinidos. La obra define al autor.

Una de las pinturas mas famosas de Leonardo es "La Gioconda", también conocida como "La Mona Lisa". Ésta nos plantea un gran número de interrogantes y detalles interesantes:


  • La modelo nunca ha sido identificada de manera concluyente. ¿Es un retrato real o ideal? El hecho de que la obra permaneciera en poder del artista después de terminarla parece indicar que no fue un retrato hecho por encargo.
  • El extraño paisaje de ensueño contribuye en gran medida al atractivo del cuadro. No hay gente en él, sino solo rocas y ríos -motivos favoritos del artista-, caminos y un acueducto. Curiosamente, las partes izquierda y derecha no hacen juego, al igual que el punto de vista del pintor en cada caso.
  • La mujer está sentada en una silla, el antebrazo y las manos hermosamente ejecutadas reposando sobre el brazo. En los extremos izquierdo y derecho se insinúan unas columnas que crean la impresión de que la mujer se encuentra sentada en una logia abierta.

"Un buen pintor tiene dos objetos principales que pintar, el hombre y la intención de su alma." Eso dijo Leonardo da Vinci, cuya Mona Lisa se ha visto durante siglos como producto de esa tesis.