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sábado, 14 de julio de 2012

El Gnosticismo


El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo. El término proviene del griego gnosis que significa ‘conocimiento’.

El gnosticismo cristiano, pagano en sus raíces, llegaba a presentarse como representante de su tradición más pura. El texto gnóstico de Eugnosto el Beato parece ser, incluso, anterior al nacimiento de Jesús de Nazaret. La enorme diversidad de doctrinas y "escuelas gnósticas" hace difícil hablar de un solo gnosticismo.

Se trata de una doctrina, según la cual los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo (en la filosofía gnóstica, la entidad que sin ser necesariamente creadora es impulsora del Universo), el espíritu frente al cuerpo y el alma.

En 1.945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia. Algunos cristianos identifican como gnóstico a Simón el Mago, personaje que aparece en una narración en Hechos de los Apóstoles en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante fue Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma. Otros gnósticos de renombre son Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo y Carpócrates, que concibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales. Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo Ireneo de Lyon lo declaró herejía en el 180 d. C., parecer que comparte la Iglesia Católica.

- Fuente: Wikipedia. La enciclopedia libre

domingo, 29 de abril de 2012

El Montanismo


El Montanismo fue un movimiento que se produjo en el interior de las comunidades cristianas primitivas, como un esfuerzo para revalidar las realidades pneumáticas y escatológicas de los primeros tiempos de la Iglesia Católica. Se trataba de un «movimiento reavivador», como sería llamado posteriormente. El conocimiento que se tiene de este movimiento se funda en el testimonio de los autores cristianos, como Eusebio de Cesarea, Epifanio, Clemente de Alejandría, Orígenes e Hipólito. De mayor importancia es, sin embargo, una fuente original en los escritos de Tertuliano, que se adhirió al Montanismo al final de su vida.

El origen de este movimiento se puede fijar entre los años 160 y 170 d.C. en Ardabau, Frigia; allí, un hombre llamado Montano se sintió transportado a estados de éxtasis durante los cuales profería advertencias proféticas. Luego se unieron a él dos mujeres, Prisca y Maximila, que también empezaron a profetizar. Montano y sus profetisas anunciaban el final inminente del mundo, ordenando a sus fieles que se reunieran en un lugar determinado para esperar allí el descenso de la Jerusalén celeste. Esta profecía fue acogida rápidamente en distintos estratos de la sociedad, organizándose en comunidades que realizaron una propaganda muy activa entre cristianos y paganos.

El Montanismo, a diferencia de la Gnosis y del Marcionismo, no pretendía anunciar una nueva doctrina sino más bien revalorizar ciertos elementos relativamente olvidados de la doctrina tradicional:
  • La Escatología, que caracterizaba a la doctrina montanista al afirmar que el fin de los tiempos se acercaba y que llegaría en un plazo muy breve, resurgiendo así la espera de la parusía tal como lo habían esperado las primeras generaciones cristianas. El Montanismo insistió en las prácticas ordinarias en la Iglesia de entonces: preparación al martirio, ayuno, xerofagia (abstención de alimentos húmedos), castidad dentro del matrimonio, prohibición de segundas nupcias, negativa a conceder el perdón a un cristiano bautizado incluso en el caso de que hiciera penitencia.
  • El Profetismo. Éste es el verdadero elemento dominante en el montanismo; sus promotores intentaron revivir el Profetismo Cristiano, que apenas existía en la época. No obstante, su concepción del Profetismo difería sustancialmente de la tradición primitiva, puesto que los profetas del Montanismo se consideraban como receptáculos de la divinidad: no eran ellos quienes hablaban, era el Espíritu quien hablaba por su boca. Así, Montano era un nuevo Paráclito que continuaba la revelación contenida en el Evangelio.

El movimiento se difundió rápidamente, y hacia el final del siglo II alcanzó su máxima expansión. En Oriente y especialmente en Asia Menor fue donde logró mayor importancia y donde persistió por más tiempo, subsistiendo hasta fines del siglo IV. También logró gran aceptación en Occidente, aunque más brevemente. Se encuentran rastros de este movimiento en el año 177 d.C. en Lyon, Francia. La Carta de los Mártires de Lyon a las iglesias de Asia y de Roma, por ejemplo, habla de la doctrina de Montano. También se encuentran evidencias de él en Roma y en África, donde, hacia el año 205 d.C., Tertuliano se adhirió oficialmente al movimiento. Posteriormente vuelve a reaparecer un movimiento similar con el Pentecostalismo.

- Fuente: Wikipedia. La enciclopedia libre

viernes, 24 de febrero de 2012

Los Evangelios Olvidados

Tras la muerte de Jesús, los primeros cristianos compartían relatos de su vida y sus enseñanzas. Se escribieron decenas de textos, pero los llamados "Padres de la Iglesia" seleccionaron solo cuatro para el Nuevo Testamento; los llamados Evangelios Canónicos. Durante el siglo XX, se redescubrieron muchos Evangelios rechazados, conocidos como Evangelios Apócrifos. Algunos de éstos, como el Evangelio según Pedro, son similares en contenido a los cuatro elegidos. Otros sin embargo, como el de Judas, son notoriamente distintos, con un énfasis en la gnosis, el encuentro "directo" con Dios.

Rollos del Mar Muerto
El Evangelio de Tomás, data de alrededor del año 110 e incluye frases únicas atribuidas a Jesús: "Si sacas lo que está dentro de ti, eso que tienes te salvará...lo que no tienes te matará."

El Evangelio de la Verdad, de alrededor del año 150, indica que las enseñanzas de Jesús liberan el alma de un imperfecto mundo físico: "Eres el día perfecto y en ti reside la luz que nunca falla".

El Libro Secreto de Juan, también de alrededor del año 150, denuncia al Dios del Antiguo Testamento por tratar de esconderle la verdad a la Humanidad. Sostiene que Adán y Eva recibieron el espíritu divino del verdadero Dios.

El Evangelio de María, de principios del siglo II, revela secretos que Jesús le confió solamente a María Magdalena.

El Segundo Tratado del Gran Set, del siglo III, dice que el verdadero Cristo nunca fue crucificado.

En la actualidad, no se tiene claro si los autores de los Evangelios, aun de los cuatro con los que estamos familiarizados, realmente fueron testigos de los acontecimientos que narran. Craig Evans, experto en Evangelios del Acadia Divinity College, dice que los cuatro Evangelios Canónicos acaboron por imponerse porque su versión de las enseñanzas y la Pasión de Cristo sonaba verídica.