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domingo, 8 de abril de 2012

La Herejía Docética


La herejía docética toma este nombre de la raíz griega doketai, que significa "parecer". Es una doctrina aparecida a finales del siglo I de la Era Cristiana, que afirmaba que Cristo no había sufrido la crucifixión, ya que su cuerpo sólo era aparente y no real. Es esta idea la que el apóstol Juan quiere desestimar cuando escribe su primera Carta Universal. Incluso el filósofo gnóstico Basílides afirmó, para explicar el traslado de la cruz, que fue Simón de Cirene y no Cristo quien la cargó.

Cristo crucificado
La palabra Docetae, que se traduce mejor como "ilusionistas",  aparece por primera vez en una carta de Serapión, obispo de Antioquía (190-203 d.C.), a la comunidad de la Iglesia Católica de Rhossos, donde habían surgido problemas acerca de la lectura pública del Evangelio Apócrifo de Pedro, puesto que Serapión consideraba que ciertos pasajes del mencionado texto contradecían las enseñanzas correctas de la Iglesia. 

La herejía tiene su raíz en la influencia platónica, que afirma que son las ideas las únicas realidades y nuestro mundo es sólo un reflejo, una imagen; además, se nutría de la idea, hasta cierto punto generalizada en aquella época, de que la materia era corrupta, que el cuerpo es la cárcel del espíritu, como decían los griegos. La doctrina docética, enraizada también en el dualismo gnóstico, dividía tajantemente los conceptos de cuerpo y espíritu, atribuyendo todo lo temporal, ilusorio y corrupto al primero y todo lo eterno, real y perfecto al segundo; de ahí que sostuviera que el cuerpo de Cristo fue tan sólo una ilusión y que, de igual modo, su crucifixión no existió más que como mera apariencia. El Islam conserva también este punto de vista y sostiene que el cuerpo del profeta Isa (el nombre con que conocen a Jesucristo) sólo fue crucificado como una ilusión.

No obstante, el Docetismo no puede considerarse en absoluto como una herejía cristiana propiamente, ya que no surge en la Iglesia a partir de la incomprensión o el desconocimiento de un dogma de fe, siendo su orígen mas bien externo, a partir del principio gnóstico de antagonismo entre materia y espíritu.

Una antigua tradición identifica a Simón el Mago como como el primer gnóstico cristiano e iniciador de la llamada Herejía Docética, que renegaga acerca de la naturaleza y la persona de Cristo. Unos pocos años más tarde, surgió en Alejandría otro cristiano llamado Cerinto, quien por su parte negaba que Cristo hubiera venido en carne, y sostenía que su supuesta encarnación sólo fue aparente y no real. Ireneo, que vivió durante la segunda mitad del siglo II, hace resaltar que Juan escribió su Evangelio con el propósito específico de refutar los puntos de vista docetistas de Cerinto.

jueves, 22 de marzo de 2012

Herejía y Ortodoxia

Quema de herejes en la hoguera
La palabra «herejía» designaba la elección (en griego aeresis) por parte de un creyente de una ruptura con la Iglesia: la negación de un dogma, o la manifestación pertinaz de una duda en materia de fe. En otras palabras, el hereje no era el que se mostraba errado sino aquel que, aun sabiendo que estaba alejándose de la verdad establecida por la Iglesia, persistía en sus ideas y se negaba a retractarse. En tal sentido, eran los propios herejes los que se marginaban, los que atentaban contra la unión de la cristiandad, y por ello eran ejecutados del modo más ejemplar: ardiendo públicamente en la hoguera.

La compleja historia de la herejía es en buena medida la historia de la tolerancia y de la represión, la historia de la propia Iglesia y la historia de la formación de la ortodoxia, esto es, la opinión recta; pues tal es lo que significa la palabra «ortodoxia», la manera de entender la fe y todo lo que atañe a la relación del creyente con la divinidad. Frente a ella, y por lo tanto en su contra, estaban las otras opiniones, las corrientes heterodoxas, que debían ser atajadas para impedir la fragmentación de la comunidad cristiana. «Es necesario que entre vosotros haya bandos --manifestaba San Pablo en su Primera Epístola a los Corintios y repetía la Iglesia en su defensa-- para que se vea quién es de probada virtud.» 

En los primeros siglos de nuestra era, el establecimiento de la ortodoxia llevó a la proliferación de muchas y muy variadas herejías, opiniones en materia de dogma que fueron rechazadas porque prevalecieron otras, y que algunos de sus seguidores se negaron a abandonar. Ante la aparición de una nueva duda en materia de fe, el método venía a ser el siguiente: se planteaba un debate, se llegaba a un consenso, se establecía qué era lo que la Iglesia aceptaba como válido y se excluía el resto de opciones. Así se creó el dogma, una "verdad" única, constituida por un conjunto de "verdades" que formaban un todo compacto e irrefutable. Muchas de las grandes dudas dogmáticas tuvieron que ver con el Misterio de la Trinidad y la relación entre sus tres personas o con la naturaleza divina y humana de Cristo.

jueves, 15 de marzo de 2012

BAPHOMET: El Dios de la Luz


Baphomet: El Dios de la Luz
Baphomet o Bafomet, es un enigmático ídolo o deidad que encierra un extenso simbolismo y cuyo culto se le atribuye a los Caballeros de la Orden del Temple . Su nombre apareció por primera vez cuando los Templarios fueron enjuiciados, condenados y ejecutados por herejía. Durante el proceso, muchos de los caballeros de la orden fueron sometidos a tortura y confesaron numerosos actos heréticos; entre ellos la adoración a un ídolo de este nombre. Se cree que esta presunta deidad era una cabeza barbada y con pequeños cuernos. Esto explicaría por qué razón los Templarios fueron acusados de herejes tras haber tomado contacto, en Tierra Santa, con los sarracenos y sus creencias. Fuentes aventuradas destacan que esta cabeza (no ya una mera representación, sino una cabeza humana embalsamada) no era otra que la de Juan el Bautista e incluso hay quienes sostienen que correspondería a Jesucristo. Suele relacionarse también el nombre Baphomet con la fusión de dos términos griegos cuyo significado aproximado es el de bautismo de sabiduría. Baphomet era el encargado en el purgatorio de los siete infiernos y de los diferentes demonios de los siete pecados capitales.

Segun el libro de Dan Brown, "El Código da Vinci", a Baphometh también se le relaciona con el "dios pagano de la Fertilidad" o como el libro reza: "En las mesas estadounidenses tradicionales, durante la celebración del día de Acción de Gracias, aún se veían símbolos paganos de la fertilidad, con sus respectivos cuernos. La Cornucopia o «Cuerno de la Abundancia» era un homenaje a la fertilidad de Baphomet y tenía su origen en el mito de Zeus amamantado por una cabra a la que se le rompía un cuerno que, milagrosamente, rebosaba frutas...". A partir de 1.854, con la aparición de "Dogma y Ritual de la Alta Magia", obra del célebre ocultista francés Eliphas Lévi, la figura de Baphomet ha sido, en gran medida, tergiversada. Desde entonces, su vinculación con el macho cabrío de los aquelarres y con Satanás u otros demonios menores, ha sido inevitable. La secta de los Bushen Yale, los Skull & Bones tiene como patrono a Baphomet. La Iglesia de Satán tiene a Bafomet junto con el pentagrama (o estrella de cinco puntas invertida) como su símbolo principal.

Los Caballeros Templarios tuvieron como dios de la Luz a Baphomet, la “cabeza parlante”. El mismo dios de la Luz en varias expresiones (Baphomet, Lucifer…) ha sido importante para los Illuminati de todos los tiempos. Dan Brown, en "Ángeles y Demonios", así lo explica, aunque envuelto en fantasías. Los rosacruces y sus ramas Golden Dawn y Thelema tienen muy en cuenta a Baphomet. Finalmente, la masonería moderna igualmente incorporó e incorpora en sus rituales y enseñanzas, aunque cada vez menos, al dios de la Luz en sus expresiones de Iblis, Baphomet, Lucifer... Recordemos que el general Albert Pike, en uno de los grandes tratados masónicos, "Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry", escribía: “Lucifer, ¡El Portador de la Luz! ¡Extraño y misterioso nombre, dado al Espíritu de las Tinieblas! ¡Lucifer, el Hijo de la mañana! ¿Él es quien lleva la Luz, y con sus resplandores intolerables ciega a las Almas débiles, sensuales o egoístas? ¡No lo dudéis, porque las tradiciones están llenas de revelaciones e Inspiraciones divinas, y la inspiración no es de una edad, ni de un credo. Platón y Filón también estaban inspirados”.

La figura de Baphomet ha estado sujeta en repetidas ocasiones a interpretaciones poco rigurosas. El fallecido Montague Summers, presunto experto en demonología y brujería, derivaba la palabra del término griego Baph Metis, bautismo de Luz. La ocultista Madeline Montalban, fundadora de la Orden de la Estrella de la Mañana, defendía la hipótesis de que el nombre se derivaba de la exótica palabra Bfmaat, que significaba "el Abridor de la Puerta". Y el ocultista francés Eliphas Lévi aseguraba en sus obras que el secreto de tan misterioso nombre se descubría al invertir sus letras. En cualquier caso, siguiendo el excelente dibujo que realizó Eliphas Lévi, encontramos los símbolos que demuestran que Baphomet es, sin duda, el dios de la Luz y la iniciación.

Lévi dibujó a Baphomet con cabeza de cabra, rasgos andróginos y símbolos iniciáticos, sentado sobre un cubo. Entre los cuernos de la entidad dibujó un pentragrama y una antorcha. En su cuerpo añadió unos pechos femeninos y un falo con forma de vara de Hermes, un brazo masculino y otro femenino y una mano hacia arriba y otra mano hacia abajo, señalando una luna creciente y otra menguante. Cada brazo tenía una palabra en latín: solve y coagula. La piedra bruta simboliza al masón en estado bruto, el Aprendiz. El cubo de seis caras (cuadrados) simboliza al masón en estado elevado, el Compañero. El cuadrado, que se relaciona con el cubo, es el símbolo del mundo y de la naturaleza. En él encontramos el nombre de dios en hebreo, YHVH, los cuatro elementos, las cuatro estaciones. Tenemos, pues, a un Baphomet sentado sobre el mundo, el dios de la Creación. La antorcha simboliza la Luz divina y es llevada por aquél que porta la Luz a la humanidad. Baphomet es, por tanto, según la simbología, el dios que porta la Luz. ¿No concuerda esta explicación con la condición de dios de la iniciación de Baphomet?

El pentagrama o estrella de cinco puntas ha sido utilizado desde los albores de la humanidad. Los pitagóricos lo denominaban Pentalfa y algunos iniciados lo vinculan a Sirio, el primer dios que, tal vez, conoció la humanidad. Kenneth Grant, jefe de la OTO (Ordo Templi Orientis u Orden de los Templarios Orientales) y último discípulo de Aleister Crowley, apuntaba que "para los egipcios Sirio fue expresado por el jeroglífico de los dientes y la serpiente, siendo ella la madre primordial que parió a los siete planetas conocidos como los determinadores del tiempo". Se podría añadir que Sirio está representada también por el perro y es la "estrella de la mañana", la estrella que da origen a la Creación. Baphomet, por todo ello, se presenta con un símbolo ligado al primer dios, a la Luz Primordial. El estado derecho del pentagrama simboliza el triunfo del espíritu sobre la materia; el estado inverso, por contra, simboliza lo contrario. El pentagrama de Baphomet aparece en su estado derecho, porque su figura es divina e iniciática, no material como es el caso de Satanás. De hecho, las sectas satánicas actuales utilizan el pentagrama en inversión. El resto de simbología de Baphomet, sin embargo, debe observarse desde el hermetismo y sus siete principios herméticos. Los símbolos de Baphomet se muestran ligados a los siete principios herméticos. Eso prueba una vez más que éste es el dios de la Luz y la iniciación. El hermetismo invita a descubrir todos los misterios del Universo y Baphomet posee su ciencia desvelada en símbolos.